Argentina: Informe revela presencia de plaguicidas en pobladores de la localidad Malvinas Argentinas


PIA.- El pueblo de Córdoba sigue encabezando la lucha en el país contra la multinacional Monsanto, que pretende instalar en la localidad de Malvinas Argentinas la planta de procesamiento de semillas de maíz más grande del mundo. Recientemente se dio a conocer un informe que revela la presencia de plaguicidas en sangre de pobladores de la localidad cordobesa como consecuencia del avance de la “frontera agrícola”. Mientras tanto, el pueblo mantiene desde hace ocho meses el bloqueo al predio de la multinacional al tiempo que Monsanto prepara un informe de impacto ambiental para instalarse definitivamente en la región en connivencia con las autoridades del lugar.

Esta semana la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida y la Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) dieron a conocer los resultados de un estudio que revela la presencia de plaguicidas en los pobladores de la localidad cordobesa. Asimismo, se presentaron en el Congreso de la Nación para exponer el conflicto del pueblo cordobés y buscar el apoyo de los legisladores en la lucha contra la multinacional Monsanto.

Siete de las diez personas analizadas -adultos y niños- de Malvinas Argentinas “tienen residuos de plaguicidas antiguos muy persistentes como Aldrin, Dieldrin, DDT y Beta HCH”, precisó el Dr. Raúl Montenegro, asesor técnico de los vecinos -premio Nóbel Alternativo 2004 y asesor del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas-.

El biólogo sostuvo que “incluso bajas dosis de estos plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal y reducir las defensas del organismo”, y añadió que dichas consecuencias “son más graves en mujeres embarazadas, en embriones y fetos en desarrollo, y en recién nacidos y niños”. Entre las consecuencias sanitarias detalladas en el informe se destacan enfermedades como Parkinson, Alzheimer y cáncer.

Los análisis fueron encargados por la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida a la Universidad de Buenos Aires ante la negativa de la Municipalidad de Malvinas Argentinas y del Gobierno de Córdoba de hacer estudios en la población.

“Todos estos plaguicidas están prohibidos y ya no se utilizan, pero persisten en el ambiente y las personas. Los transfieren a sus hijas e hijos las madres embarazadas a través de la placenta primero -embriones y fetos-, y durante la lactancia después, e ingresan durante toda la vida de un individuo por inhalación de partículas de suelo y la ingesta de agua y alimentos contaminados”, sostuvo Montenegro.

Malvinas Argentinas es una localidad a 14 kilómetros de la ciudad de Córdoba donde la multinacional Monsanto pretende instalar la mayor planta de procesamiento de semillas de maíz a nivel mundial. Hasta el momento el proyecto de la planta se encuentra detenido debido al bloqueo que realiza el pueblo cordobés desde hace meses y a la justicia que ordenó la elaboración de un informe de impacto ambiental como condición para continuar con las obras.

La Asamblea Malvinas Lucha por la Vida y FUNAM instan nuevamente al intendente Daniel Arzani y al gobernador José Manuel de la Sota a que realicen “estudios sobre muestras más grandes para establecer la presencia de agroquímicos en sangre, orina y leche materna”. Asimismo, exigen la puesta en marcha en toda la provincia de un Observatorio Ambiental de residuos peligrosos y un Observatorio Epidemiológico.

La resistencia a Monsanto

Malvinas Cordoba“En Malvinas Argentinas existe un ‘fondo’ de contaminación por plaguicidas en el cuerpo de personas de todas las edades, y seguramente en los suelos y aguas subterráneas. Esto es el resultado de años de pulverizaciones y la carencia de una ordenanza que prohíba la aplicación periurbana de plaguicidas agrícolas”, subrayó Montenegro.

Asimismo aseguró que la contaminación existente “agrava el efecto negativo de cualquier nueva fuente local de plaguicidas, como la proyectada acondicionadora de semillas de Monsanto, y la continuidad de las pulverizaciones alrededor de la ciudad”.

Tras una inversión de mil 500 millones de pesos, Monsanto pretende instalarse sobre la ruta 188 en un predio de 28 hectáreas, en la localidad de Malvinas Argentinas, donde busca superar en tecnología al resto de las plantas procesadoras de granos. El megaproyecto tiene por objetivo el tratamiento y acondicionamiento de semillas de maíz para la siembra, con una producción de hasta 3,5 millones de bolsas de semillas.

Mediante este proyecto, la multinacional “descargaría partículas contaminadas con plaguicidas durante las operaciones de manejo de maíz transgénico -descarga, desgranado, secado- y al aplicarlos en silos y realizar el curado de semillas”, detalló el biólogo.

Quienes aplican plaguicidas agrícolas y coadyuvantes “nunca consideran las acumulaciones preexistentes de plaguicidas en las personas, otros seres vivos, el suelo, los sedimentos y el agua. Asumen arbitrariamente que cada año empiezan de cero”, remarcó.

En 2012, la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida y FUNAM presentaron un proyecto de ley en el municipio para prohibir la aplicación de agrotóxicos en la franja alrededor de la ciudad, pero las autoridades lo rechazaron por unanimidad.

Desde el pasado 18 de septiembre, los vecinos de Malvinas Argentinas mantienen un bloqueo y acampe en la entrada del predio de Monsanto para impedir el paso de camiones para la construcción de la planta de semillas. La medida de lucha fue reprimida varias veces por la policía de la provincia y patotas enviadas por la multinacional, quienes buscaban amedrentar a los manifestantes para que levantaran el acampe.

A comienzos de enero, la Cámara del Trabajo de la provincia prohibió a la multinacional la construcción de la planta hasta tanto no presentara un estudio de impacto ambiental y ordenó a las autoridades del municipio a abstenerse de emitir algún tipo de autorización a la empresa hasta que concluyan los estudios pertinentes.

La medida judicial fue interpuesta por la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida tras los intensos meses de protestas y revocó un fallo anterior que autorizaba a la empresa a continuar con las obras de construcción de la planta.

Por su parte Monsanto anunció el mes pasado que entre julio y agosto presentarán un nuevo estudio de impacto ambiental para poder instalar la planta. “Tenemos tiempo y paciencia, pero también la necesidad de tener la planta, porque va a seguir creciendo el cultivo de maíz en los próximos años”, aseguró el representante de Monsanto para Latinoamérica, Luiz Beling.

El desarrollo de Monsanto en el país se encuentra enmarcado en el PEA 2020 (Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2016/2020), a partir del cual se pretende convertir a la Argentina en “un líder agroalimentario mundial”, aumentando la producción de granos en un 58 por ciento, lo que implica ampliar la superficie sembrada en un 27 por ciento -el equivalente a 42 millones de hectáreas-.
Fuente: http://www.noticiaspia.org/argentina-informe-revela-presencia-de-plaguicidas-en-pobladores-de-la-localidad-malvinas-argentinas/#sthash.nY5lV2BK.dpuf

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